Arquetipos

El Niñ@: el Km 0 arquetípico en tu carta natal y plantilla primordial de todo lo que creas

El Niñ@ es el punto de inicio desde el que tod@s comenzamos nuestra andadura por la encarnación. Este arquetipo determina cómo percibimos nuestra vida, nuestra familia, nuestro sentido de la seguridad y de la lealtad, cómo nos nutrimos y encontramos satisfacción para nuestras necesidades, y tiene muchos subarquetipos entre los que destacan: el Niñ@ Herid@, el Niñ@ Abandonad@, el Huérfan@, el Niñ@ Dependiente o necesitad@, el Niñ@ Inocente, el Niñ@ Mágic@, el Niñ@ de la Naturaleza, el Niñ@ Divin@…

Todas estas energías pueden emerger como respuesta a diferentes situaciones en las que nos encontramos en la infancia y que nos condicionaron de alguna manera, y el tema fundamental entorno al que giran todas estas variantes es el mismo: dependencia frente a responsabilidad. A la luz ( y a la sombra) de las experiencias que creamos con este arquetipo, nos veremos obligad@s a averiguar cúando es tiempo de aceptar una responsabilidad, cuándo de mantener una dependencia saludable, cuándo abandonar un grupo y cuándo abrazar una vida comunal.

Nuestras etapas de crecimiento, desde que entramos en uso de razón a los 7 años, nos adentramos en la adolescencia a los 13/14 y llegamos oficialmente a la adultez a los 21, representan los niveles donde se estabiliza nuestra maduración tanto física como espiritual. Cuando somos completamente dependientes de 0 a 7 años desarrollamos las primeras habilidades para cuidarnos, cuidar de nuestro cuerpo y de nuestras posesiones. A los 7 empezamos a comprender cómo somos responsables de nuestros actos también, de 7 a 14 nos adentramos en las implicaciones morales, éticas y que conciernen a la lealtad y, en general, en las reglas que gobiernan las relaciones. En la adolescencia nos hacemos conscientes del empuje de nuestra mente, de nuestro corazón y de la pasión de nuestros cuerpos.

Cuando tenemos 20-21 años, descubrimos nuestras vulnerabilidades como adulto así como también nuestras fuerzas y talentos. Tomamos decisiones de peso en nuestras vidas y este es el momento en que empezamos a tomar contacto real con el mundo de la responsabilidad física al margen de nuestra tribu. Es entonces también que el poder del espíritu empieza a emerger, cuando vemos más allá del aspecto físico de la vida y empezamos a percibir la dimensión simbólica de nuestras acciones. Alrededor de los 28 años de edad, transitamos de manera natural hacia el siguiente ciclo en nuestra vida  como adultos inter-conectados y responsables.

Sin embargo, debido a la complejidad de los desafíos en el curso de una vida, la maduración espiritual es diferente para cada individuo. En astrología, miramos principalmente a Saturno para ver cómo ésto se ha podido producir y detectar cómo estos ciclos se han podido ver interrumpidos. Desde un punto de vista arquetípico, la gran mayoría de las personas en edad cronológica adulta habrá visto difícil, cuando no imposible, hacerse responsables de sí mism@s en el mundo físico y ser capaces de crear relaciones satisfactorias. Nuestro Niñ@ interior va a exhibir aspectos del Niñ@ Herid@ o del Huérfan@, reflejando cómo en algún punto en el camino no recibimos los cuidados necesarios ni adquirimos un modelo sólido para después ser responsables e independientes. Así, podemos pasar muchos de los primeros años de la edad adulta tratando de sanar y compensar esas deficiencias.

Confrontar el arquetipo del Niñ@ dentro de ti despierta una nueva relación con la vida, un comienzo nuevo. Sin importar con qué aspecto o aspectos del Niñ@ te identificas más, este modelo arquetípico te pone en contacto con tus recursos aún no explorados y que se conectan con tu pensamiento creativo- un núcleo en el que nos nutrimos de la sensación de que todo es posible y, más deseable y ciertamente, que todo es posible dentro de nuestros límites. Mediante esta facultad, estamos llamad@s a reconectar con nuestra pasión y con nuestras habilidades, no sólo las que nos son innatas sino también con las que está en nuestro potencial desarrollar.

Este arquetipo es el que define nuestras relaciones y empresas creativas y, por tanto, el que nos deja disfrutar de nuestra vida o, por el contrario, nos lo impide. Por eso es importante establecer un diálogo con él/ella y nos deje saber qué necesita para sentirse atendid@ y cuidad@. El Niñ@ nos inspira a actuar más allá de las cargas de la mente adulta: es bueno recuperar el pulso de estas inspiraciones -con el ojo siempre puesto en extremismos, auto-indulgencias y sobrecompensaciones- para recuperar la conexión con el ámbito de lo fantástico y de lo mágico, y la tracción de nuestros sueños y esperanzas. Es indispensable recuperar el empuje de la curiosidad y la capacidad de observarnos a nosotr@s mism@s, de contener lo que vemos para efectuar los deseados cambios, para así estar abiert@s a incluir lo mágico, lo milagroso y la miríada de formas en que la divinidad se experimenta.

Para evaluar cómo está funcionando este arquetipo en nuestras vidas e intuir dónde podemos estar bloqueando nuevos principios, cómo podemos estar evitando aventurarnos en lo desconocido y retrasando dar a luz nuevo potencial, observo para empezar en la carta natal Sol, Luna y Saturno, su interacción, las casas 4 y 5, y también la casa 1 y los ángulos. Quirón ofrece información muy valiosa para elevar la frecuencia vibratoria de todos los arquetipos que están operando en modo supervivencia en nosotr@s por lo que, como siempre, recomiendo utilizarlo como preciado indicador.

 

El arquetipo del Niñ@ en su versión más luminosa y consciente es la fuente de una auténtica y genuina alegría de vivir, la saludable inocencia que nos invita a disfrutar del presente y a creer en las posibilidades del futuro. Habiendo resuelto la tensión dinámica y/o polarización entre responsabilidad y dependencia, para lo que la inter-dependencia sería una saludable tercera vía, la maravillosa energía del Niñ@ es contagiosa, hace brotar lo mejor en tod@s y es, paradójicamente, nuestra puesta de largo e iniciación en el arte de la madurez espiritual.

Sin duda, ésta es por muchas razones -no sólo astrológicas- la energía primigenia con la que necesitamos re-conectar si queremos reinventarnos primero como individuos y ,entonces, como especie.

c45b1b50822acd2bd429d6f0cd3ae528

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s