Potenciemos la intuición

Júpiter en Escorpio y nuestro potencial para destilar el oro alquímico de la Co-creación

Júpiter es el arquetipo que simboliza y maneja en nosotros la confianza y la visión de una perspectiva más amplia, es una fuerza que abre potencial para nosotros mirando hacia el futuro y, por tanto, recluta nuestra intuición y nuestra capacidad de arriesgarnos para entrar en una nueva dimensión, armándonos con la confianza de intuir lo que es posible para nosotr@s. Júpiter es la fuerza planetaria que nos aporta confianza, autoestima, la fe y la fe en si mism@ que necesitamos para creer que podemos ser más, hacer más, crear más y tener más… siempre y cuando estemos dispuest@s a  arriesgarnos.

En todos los signos del zodíaco se produce alquimia y todas las fuerzas planetarias son agentes alquímicos arquetípicos. Pero Escorpio es muy especialmente el laboratorio alquímico del zodíaco por excelencia, por estar asociado a los procesos de transformación, a la intensidad, al ave fénix que resurge de las cenizas. Por tanto, el arquetipo del Alquimista es natural al signo de Escorpio y Júpiter, a lo largo de este 2018 ( hasta el 9 de noviembre, concretamente), nos va a enseñar cómo acceder al poder de la Alquimia, la cual se solía definir como:

1. Una forma de química y filosofía especulativa practicada en la Edad Media y el Renacimiento que se ocupa principalmente de descubrir métodos para transmutar metales menos nobles en oro y de encontrar un disolvente universal y un elixir de vida.

2. Un poder mágico o proceso para transmutar una substancia común, normalmente de poco valor, en una sustancia de mucho valor.

3. El proceso aparentemente mágico de combinar los elementos y transformarlos en algo nuevo…

A nivel psicológico, hacemos alquimia cuando hacemos la oscuridad, nuestra Sombra, consciente.

Y a nivel simbólico, podríamos relacionar el plomo del opus con nuestro Hado, y el oro con nuestro Destino. Tanto tu Hado como tu potencial Destino están codificados en tu carta natal.

El Hado es algo que está pre-determinado hasta cierto punto en nuestras vidas mediante fuerzas que no podemos cambiar, aunque a veces sí hay fuerzas que podemos cambiar. Por ejemplo, el cuerpo físico en el que te encarnas, la familia en la que naces, la cultura, el país en que naces, los patrones en los que naciste pertenecientes a ese momento y cultura, las cosas que nos suceden y sobre las que no tenemos control. El Hado está conectado a los patrones y modelos meteorológicos de este planeta, las placas y movimientos tectónicos de la Tierra y, a nivel psicoespiritual, el Hado es también el tiempo meteorológico psicoespiritual. También es los patrones que definían la realidad en el momento en que nacimos. Es decir, no vinimos al mundo y de repente decidimos lo que queríamos ser, sino que nos fundimos con esta Matrix que es la Tierra y sus patrones, donde ya había un contexto histórico, hay un tiempo presente en que nacemos y una marcha hacia adelante.

El Destino, entonces, es tu capacidad de ser un alquimista dentro de ese Hado. Tomemos por ejemplo la salud física de alguien; quizás tenga predisposición genética para ciertas enfermedades, pero la manera como se alimente, como duerma, se cuide y sus hábitos en general modificarán la forma en que se manifiesta su ADN y predisposición genética. De manera tal que, en esencia, puede transformar ese Hado en un Destino diferente, un patrón diferente y un resultado diferente, como un Alquimista.

Este sería un ejemplo muy a nivel físico de cómo relacionarnos con esta idea de Hado.

Si lo llevamos a un nivel psíquico y observamos los patrones psíquicos en los que naces, el campo psíquico que forma la Tierra en el que todos nacemos, vemos que también tenemos influencia sobre ellos y que podemos cambiarlo. Cuando usamos la astrología como herramienta para abordar el flujo de Hado y Destino, comprendemos los patrones psíquicos y arquetípicos que mueven el pulso evolutivo de nuestro planeta en este momento, y comprendemos cómo podemos usar su energía para crear Destino, para crear cosas estimulantes, reparadoras, vitalizantes, que nos afirman y nos conectan con el erotismo y el poder creador de la vida.

Para mí el empoderamiento que hay en lo que se denomina iluminación o “despertar espiritual” es ante todo el poder identificar lo que hay en el campo holográfico, cuáles son las tormentas psíquicas que se aproximan, para entonces hacernos esta pregunta: ¿Qué puedo hacer en estas tormentas? ¿Es una buena opción esconderme debajo de una manta esperando a que pase la tormenta? O, en cambio, ¿quiero contribuir con mi compasión, mediante mis elecciones conscientes y mi empoderamiento a un cambio dentro del marco del potencial óptimo de cualquier ciclo?

Por eso, la astrología no es un lenguaje causativo que describe cómo los planetas causan los acontecimientos, sino que funciona basándonos en la ley psíquica que C.G.Jung identificó como Sincronicidad. Por esa ley, el movimiento de Júpiter en el firmamento es un espejo de un proceso que está ocurriendo dentro de cada uno de nosotros mismos: lo que está en Uno está en el Todo. Ese movimiento planetario está señalando una activación arquetípica en el campo psíquico del sistema terrestre. Recordemos que nacemos dentro de ciclos de tiempo, y que manejamos patrones y ciclos de tiempo psíquico- ya estaban aquí antes de que naciéramos y nos hemos fundido con ellos como co-creadores conscientes para nuestro despertar y trabajar para nuestro potencial máximo tanto a nivel individual como colectivo.

Seguiré profundizando en el método alquímico en subsiguientes posts…

alquimista

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